Hola Cuchariter@:
Hoy empezamos la receta de esta semana en forma de cuento:
Érase una vez un postre muy puñetero que siempre traía de cabeza a todos los que intentaban prepararlo. Era un postre rebelde, complicado, imprevisible, que siempre terminaba saliendo mal, o regular, o no demasiado perfecto. Los habitantes del reino estaban aterrorizados cada vez que escuchaban su nombre y se propagaron toda clase de leyendas y mitos sobre él. Las más despiadadas y malvadas brujas, hechiceras o madrastras eran simples gatitos a su lado. Hasta que un día, los planetas se alinearon de tal forma que este postre dejó de ser el patito feo y se convirtió en cisne. Dejó de asustar y empezó a enamorar, a encantar y a salir como tendría que haber salido desde un principio. Y aquellos que, tristes, se resignaban a darlo por perdido, volvieron a poner en marcha sus hornos, sus tamices y sus robots de cocina y se pusieron manos a la obra para prepararlo. Y fueron felices y comieron MACARONS DE FRAMBUESA.
